LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO RENUEVA SU ESTATUTO ORGÁNICO

Discurso Apertura Actividades de Difusión

CTEO, 15 de mayo del 2015.
 
Hace 38 años, en el marco de la Dictadura Militar, se formaliza el DFLNº 149, norma fundamental de la que emana la definición de nuestro rol como universidad, los quehaceres académicos docentes, de investigación, de extensión y de vinculación con el medio.
 
Esta norma también entregó a nuestra Universidad, en virtud del reconocimiento de su autonomía, la decisión de definir su estructura organizacional administrativa y de gobierno, así como las funciones y responsabilidades de las autoridades. En ella también se establecieron los marcos para definir la estructura académica, el carácter de sus trabajadores, profesionales y funciones, los miembros de la comunidad, entre otros puntos relevantes.
 
Este estatuto, instaurado en un contexto dictatorial, no nació de las bases de su comunidad. No recogió debates, ni propició diálogos, por lo que una vez recuperada la institucionalidad democrática a comienzos de 1990, ha estado en permanente entredicho y varias generaciones de estudiantes, académicos, profesionales y funcionarios, han intentado promover su modificación.
 
1998, 2008 son fechas que se encuentran inscritas en la memoria histórica de la USACH, hitos en que la comunidad organizada intentó modificar el DFL 149. Distintas razones, más o menos consensuadas, se han dado para explicar estos intentos que no llegaron a su fin.
 
En el 2018 se abrió un nuevo escenario, gatillado en parte por varios años de movilizaciones estudiantiles y una aguda crisis de la educación superior. Una nueva ley para las Universidades del Estado, posilibita que nuevamente – y ahora con cierta urgencia – nuestra universidad se de a la tarea de organizar un nuevo estatuto orgánico.
 
Esta nueva norma, cuyo marco legal estará orientado por la ley 21.904, deberá nacer con la mayor participación de su comunidad universitaria, con diálogos, con debates, que sean la expresión de sueños y desafíos de este presente y del futuro por venir.
 
El CTEO, instancia triestamental electa democráticamente, fue mandatada para colaborar en este camino de reforma, promover la participación y recepcionar propuestas que nazcan de nuestra comunidad, propiciando debates que permitan las expresiones de ideas diversas, sueños y posiciones, en suma, honrar el valor del pluralismo como principio fundamental de nuestra vida universitaria.
 
Hoy inaguramos la etapa 9 del cronograma de reforma del estatuto orgánico. La etapa de los diálogos, de los debates y de creación, que se extenderá hasta el 16 de agosto y en la que el CTEO, a través de su sitio web, recepcionará las propuestas que emanen de la comunidad. 25 firmas deberán respaldar esas propuestas y toda la universidad está invitada a participar.
En ese contexto, este Comité también los invita a soñar, a abrirse a la posibilidad de pensar, de imaginar una universidad distinta, con comunicación fluida entre sus distintos estamentos, con estructuras burocráticas menos pesadas y menos costosas, donde una mayor libertad y autonomía de sus académicos, funcionarios y estudiantes, faciliten la toma de decisiones y agilicen los procesos.
 
Una universidad en la que prevalezca la cooperación por sobre la competencia, con relaciones transversales entre sus departamentos, escuelas, centros e institutos. Una universidad con mayor capacidad de innovación y de transferencia tecnológica, porque despliega la creatividad en la búsqueda de soluciones con aporte de toda la comunidad tras objetivos comunes.
Esa universidad que podemos soñar, más democrática, más colaborativa, de excelencia, con compromisos con el desarrollo social y económico sustentable, tiene una base jurídica. Su estatuto orgánico.
 
Te invitamos a debatir, a construir, porque 38 años después, la soberanía ha vuelto a la comunidad y tenemos el deber y la obligación de darnos las normas que necesitamos para enfrentar los desafíos de la universidad del siglo XXI.
 
El día de hoy volvemos a debatir, a compartir sueños, a dialogar. En nuestras unidades, departamentos y facultades. Porque nuestra universidad no sólo debe ser un referente en los ranking de métricas de productividad académica, también debe ser una comunidad pluralista y democrática. En nuestras manos está que ese ideal se constituya en una realidad. Nos merecemos un nuevo estatuto, engendrado en democracia, para nuestro presente y para nuestro futuro. Que el trabajo sea nuestra alegría.
 
Muchas gracias.
 
CRISTINA MOYANO BARAHONA
Presidenta CTEO